Quién no conoce ya esta tarta? Yo la he visto en varios blogs, es super conocida y la preparé aprovechando una celebración. El resultado es cremoso, nada empalagoso y si la servimos como semifrío será ideal para bajar las temperaturas del verano.
No esperéis más para probarla.
Para la base
250 gr de galletas María
80 gr de mantequilla
Para el mousse
500 ml de nata para montar
380 gr de leche condensada
200 ml de leche entera
5 claras de huevo
5 hojas de gelatina
1 rama de canela
Cáscara de un limón
Ralladura de un limón
Canela molida
Preparación
Empezamos preparando la base de la tarta. Cogemos las galletas y las trituramos hasta conseguir que queden en polvo, añadimos la mantequilla en pomada y mezclamos hasta obtener una pasta con la que cubriremos el molde. Metemos en el congelador mientras preparamos el resto de la tarta.
Para el mousse montamos las claras a punto de nieve en la thermomix. Para ello el vaso debe estar muy limpio. Echamos las 5 claras, una pizca de canela en polvo y unas gotas de limón. Programamos 5 minutos (1 por cada clara) a velocidad 3 con la mariposa en las cuchillas. Reservamos en la nevera.
A continuación, montamos la nata a velocidad 3 pero no programamos tiempo, debemos estar pendientes hasta que esté bien montada. Reservamos también en frío.
Hidratamos las hojas de gelatina en agua fría.
Por último, vertemos en el vaso sin limpiar la leche normal con la cáscara de limón y la rama de canela. Calentamos a 80º durante 5 minutos y a velocidad 1. Pasado este tiempo, retiramos la cáscara de limón y la canela. Quitamos también la mariposa y añadimos la gelatina escurrida y la ralladura de limón. Volvemos a programar 20 segundos a velocidad 3-4-5 hasta que se deshaga. Añadimos la leche condensada y mezclamos otros 20 segundos a la misma velocidad.
Vertemos la crema obtenida a las claras que habíamos reservado y mezclamos poco a poco, añadimos la nata montada y con movimientos envolventes integramos todos los ingredientes.
Volcamos en el molde y dejamos enfriar unas horas en la nevera, mejor de un día para otro.
Desmoldamos y decoramos al gusto con unas obleas y canela en rama y molida.
NOTA: Yo lo metí un rato en el congelador y un rato antes de servir lo cambié a la nevera para que quedara una textura de semifrío.





